Fotografía de Nick Brandt
Hace ya mucho tiempo, todos los elefantes del mundo eran o negros o blancos. Amaban a los demás
Un día los elefantes negros decidieron matar a todos los elefantes blancos y los elefantes blancos decidieron matar a todos los elefantes negros.
Los elefantes de ambos grupos que querían la paz se internaron en lo más profundo de la selva. Y nunca más se les volvió a ver.
Comenzó la batalla. Y duró mucho, mucho tiempo. Hasta que no quedó ni un solo elefante vivo.
Durante años no se volvió a ver a ningún elefante sobre la Tierra.
Hasta que un día, los nietos de los elefantes pacíficos salieron de la jungla. Eran grises.
Desde entonces los elefantes han vivido en paz.
Pero desde hace algún tiempo, los elefantes que tienen orejas pequeñas y los elefantes que tienen orejas grandes se miran unos a otros de forma un tanto extraña (e inquietante).
DAVID MCKEE
Éste es un pequeño relato para pensar. Quizá no somos tan distintos de los elefantes... ¿Tú qué opinas?

Bonita historia... Da mucho que pensar.
ResponderEliminarMuy buen relato. Me hace pensar en la necesidad de tolerancia, integración...
ResponderEliminarIntolerancia vs inclusión y tolerancia.
ResponderEliminarPrecioso relato y preciosa moraleja.
Muy buen relato.
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