LA LECTURA ES UNA PUERTA A UN MUNDO DE AVENTURAS Y CONOCIMIENTOS NUEVOS, LA LLAVE QUE LA ABRE ERES .

martes, 17 de septiembre de 2013

UN POEMA VITAL

ÍTACA


Cuando emprendas el regreso a Ítaca,
ruega que el camino sea largo,
lleno de aventuras, de conocimiento.
A los Lestrigones y los Cíclopes,
al irritado Poseidón, no les temas;
no hallarás tales cosas en tu camino
si tu pensamiento es elevado, si una sublime
emoción embarga tu espíritu y tu cuerpo.
A los Lestrigones y los Cíclopes,
al feroz Poseidón, no los encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si tu alma no los pone ante ti.

Ruega que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que lleno de placer y alegría
entres a puertos vistos por primera vez;
detente en los mercados fenicios
y adquiere hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano,
y toda clase de perfumes voluptuosos,
todos los perfumes voluptuosos que puedas;
visita muchas ciudades egipcias
para aprender más y más de los sabios.

Ten siempre en tu mente a Ítaca.
Tu meta es llegar allí.
Pero no apresures de ninguna manera el viaje.
Mejor que dure muchos años,
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que Ítaca te de riquezas.

Ítaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Pero ya no tiene nada para darte.
Y si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañado.
Tan sabio como has llegado a ser, con tanta experiencia,
ya habrás comprendido qué significan las Ítacas.

Konstantinos Kavafis



Este es un poema vivencial, es decir, de experiencia vital. Kavafis nos da su idea de vida, para lo que usa el mito de Ítaca y Ulises.

Ulises u Odiseo es el héroe clásico por excelencia: tras su lucha del bando vencedor de los griegos en la guerra de Troya inicia su viaje de retorno al hogar: Ítaca. Varios motivos retrasarán su vuelta, pero una amantísima Penélope y un fiel hijo, Telémaco, le esperarán.

Para Kavafis todos tenemos nuestra Ítaca, pero la vida consiste en nuestro viaje de regreso a ella. Nos incita a disfrutar de ese viaje, a vivir experimental y sapiencialmente. Disfrutar del camino es el verdadero tesoro que hallaremos al final de nuestro viaje.

Para finalizar os dejo un vídeo con una versión musicalizada del poema




EN LA CLASE: UNA PEQUEÑA REBELDE. (PEQUEÑA CRIATURA ESCRIBE)

Hoy tuve en clase una discusión con la maestra. Quería explicarle que no debería darnos pintura de "dedos" para la clase de dibujo porque muchos niños se la comen. El otro día oí en la tele, en un canal de esos de reportajes, que la pintura es tóxica y puede enfermar a quien se la tome. Le dije a la maestra que no quería pintura de dedos... pero no me dejó decir más. Me dijo que no me quejara y que hiciera mi dibujo. Y se dió la vuelta. No me escuchó.
Le exigí que me escuchara. No entiendo la extraña manía que tienen los mayores de no escuchar a los niños. ¿Es que por ser más bajitos o tener menos años no nos gusta que nos escuchen cuando hablamos?
Entonces la maestra se enfadó tanto que me castigó de cara a la pared a contar los granitos de la superficie. No entiendo este castigo. ¿En qué me va a ayudar contarlos para aprender algo? Cuando pasaron 5 minutos decidí que el número de granitos ascendía a muchíííísimo, así que dí por terminado mi castigo y me dispuse a jugar con la plastilina, pero... ay... la maestra no coincidió conmigo en suspender el castigo y me mandó nuevamente a la pared.
En esta ocasión no me sometí al sistema y le dije que no quería volver a mi aislamiento. La maestra se puso frenética y me gritó que si no estaba contenta que me fuera de allí. Se dio la vuelta y se puso a leer el periódico.
Acto seguido y ante tal falta de respeto hacia mi persona, decidí ponerme mi abrigo azul marino, coger mi bolsita con el almuerzo e irme a mi casa. Allí seguro que mi mamá me comprendería y tal vez al día siguiente fuera a reprender a la maestra opresora. Salí al pasillo, torcí a la derecha y llegué al patio. Lo atravesé con firmeza y cuando ante mí se veía ya la puerta de la libertad... Apareció otra maestra, la de los niños grandes, y sin preguntarme me llevó a mi clase cogiéndome del brazo (sí, me hizo un poco de daño, pero tenía tanto miedo que me desparecieron las palabras).
Cuando entré en la clase con aquella mujer, mi maestra se puso pálida. Tiró el periódico sobre la mesa y salió con la otra al pasillo balbuceando disculpas entrecortadas. No llegamos ninguno a escuchar lo que hablaron, sólo sé que tras mi intento de fuga y la posterior charla, la maestra no volvió a castigarme.

Hoy os traigo una nueva entrega de Pequeña criatura, en esta ocasión en la escuela. Espero que os guste y que sigáis sus aventuras. 

viernes, 13 de septiembre de 2013

JUAN SALVADOR GAVIOTA

















Hoy quiero hacer una recomendación literaria. Es un libro clásico, se trata de "JUAN SALVADOR GAVIOTA" (Jonathan Livingstone Seagull, en su idioma original) de Richard Bach. Es un libro corto (aunque intenso)  por lo que es bastante asequible para cualquier lector.


En esta obra Bach nos proporciona una entrañable historia que podemos abordar desde dos plano:
- Uno más superficial y sencillo: la historia de Juan Salvador, una gaviota un tanto peculiar por su amor a volar.
- Otro más metafórico y alegórico: un planteamiento de vida que podemos trasladar a cada uno de nosotros. 

El mensaje que se plantea es el de la vida como un camino personal de superación y el tema de la libertad del individuo. El gran acierto del autor es plantear esta fábula con doble cara, como hace Antoine de Sant-Exupery con su mundialmente famoso "EL PRINCIPITO".

Es un libro que os recomiendo vivamente, porque su mensaje se mantiene intacto con el paso de los años. Es más, admite re-lecturas, y con cada una de ellas su mensaje adquiere nuevos matices que nos enriquecen.

Como le dice Juan Salvador Gaviota a su aprendiz Pedro Pablo Gaviota:
No creas lo que tus ojos te dicen. Sólo muestran limitaciones. Mira con tu entendimiento, descubre lo que ya sabes, y hallarás la manera de volar.

¡Ojalá todos aprendamos a volar! ¡Buen y feliz fin de semana a todos!


jueves, 12 de septiembre de 2013

PIMIENTA, UNA PEQUEÑA MASCOTA.

Pimienta es mi amigo. Casi no recuerdo cuando llegó a casa, yo debía ser un bebé, pero mamá dice que desde entonces hicimos buenas migas. Era una bolita de pelo negro, eso sí lo recuerdo, suavecita y lanuda, como un peluche, por eso me encantaba perseguirle y tocarle. Ahora Pimienta es algo mas grandezote, aunque todavía soy más alta que él.

La yaya le puso Pimienta. Cuando llegó siendo cachorrito no paraba de estornudar y ella dijo que eso era porque había olido pimienta en la cocina. Y como la yaya es la mayor y sabe mucho, pues papá y mamá decidieron dejarle el nombre.

Me gusta jugar con él, pero sobre todo hablarle. Me escucha atentamente, como si cualquier cosa que le dijera fuera lo mas interesante del mundo. Siempre le cuento mi día en la escuela, que me riñó la maestra, si hay macarrones para comer... nunca paro de hablarle. Y él me mira torciendo su cabecita y levantando su oreja izquierda, prestándome muchísima atención, mientras le brillan sus ojillos negros inteligentemente.

La gritona dice que estoy loca, que le ando contando cosas al perro porque no tengo amiguitos. Y que soy medio tonta porque el perro no me entiende nada. Pero yo le guiño el ojo a Pimienta y él se acerca y me lame la mano. ¡Pobre gritona! No sabe que si Pimienta no le hace caso a ella o los demás mayores no es porque no les entienda, sino porque no le caen bien.


Este pequeño relato lo escribí hace 7 años. Fue un proyecto que inicié y que no concluí: Pequeña criatura. Ella es invisible, o al menos eso cree ella. En su casa todos pasan alrededor de ella sin prestarle la menor atención. En la escuela ningún niño la mira, a veces ni siquiera la maestra. En el super también le resulta difícil que la atiendan, porque poniéndose de puntillas roza el mostrador con su nariz y la punta de sus deditos.

Pequeña criatura es dulce, diminuta, suave. Pequeña criatura es una niña de 5 años algo excéntrica, pero auténtica. Ve el mundo a su manera. Entiende a los mayores de una peculiar forma, nada infantil sino más madura que los propios adultos en ocasiones...

Creo que voy a retomar a Pequeña criatura, a Pimienta, La gritona... ¿Qué os parece?


POEMA DE AMOR

FAREWELL
1
Desde el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos, tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra veré en los tuyos lágrimas un día.
2
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre que no nos una nada.
Ni la palabra que asomó tu boca, ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos, ni tus sollozos junto a la ventana.
3
(Amo el amor de los marineros que besan y se van. Dejan una promesa. No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera: los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar)
4
Amor el amor que se reparte en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca Amor divinizado que se va.
5
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
Pablo Neruda, 1923

Este es uno de mis poemas de amor favoritos de Neruda. Hay más Neruda que el de 20 poemas de amor y una canción desesperada. Se nos muestra el amor libre, y como tal, incluye la posibilidad de la pérdida y la despedida, de ahí el título del poema: "Farewell".

¿Cómo concibes el amor? ¿Estás de acuerdo con la idea de Neruda?

martes, 10 de septiembre de 2013

LEE, SI TE ATREVES ;)





Leer es algo dinámico. Cuando somos pequeños identificamos esos momentos como pequeños instantes de placer y diversión. El cuento que nos cuentan mamá o papá es entretenido y lo esperamos con anhelo todas las noches; luego empezamos a leer y es para nosotros un gran logro poder descifrar lo escrito. Las letras son algo mágico que se unen para formar palabras, que a su vez crear líneas, y lo que es mejor, cobran vida y nos cuentan una historia.

Algunos no llegan nunca a esa amistad con el libro. Otros se pierden en el camino y se distancian para siempre. Unos pocos disfrutan y se evaden a mundos diferentes.

 Leer es atreverse a abrir esa puerta hacia lo desconocido. ¿Te atreves?

NEGROS Y BLANCOS

                                                                                        Fotografía de Nick Brandt 

Hace ya mucho tiempo, todos los elefantes del mundo eran o negros o blancos. Amaban a los demás
animales, pero se odiaban entre sí, por lo que ambos grupos se mantenían apartados: los negros vivían a un lado de la jungla y los blancos en el lado opuesto.

Un día los elefantes negros decidieron matar a todos los elefantes blancos y los elefantes blancos decidieron matar a todos los elefantes negros.

Los elefantes de ambos grupos que querían la paz se internaron en lo más profundo de la selva. Y nunca más se les volvió a ver.

Comenzó la batalla. Y duró mucho, mucho tiempo. Hasta que no quedó ni un solo elefante vivo.

Durante años no se volvió a ver a ningún elefante sobre la Tierra.

Hasta que un día, los nietos de los elefantes pacíficos salieron de la jungla. Eran grises.

Desde entonces los elefantes han vivido en paz.

Pero desde hace algún tiempo, los elefantes que tienen orejas pequeñas y los elefantes que tienen orejas grandes se miran unos a otros de forma un tanto extraña (e inquietante).

DAVID MCKEE


Éste es un pequeño relato para pensar. Quizá no somos tan distintos de los elefantes... ¿Tú qué opinas?